“No temerá recibir malas noticias; Su corazón está firme, confiado en el SEÑOR”, Salmos 112: 1, 7.

Me es de bendición este pequeño recordatorio del evangelio en este salmo en el que el autor describe la bendición del “hombre que teme al SEÑOR ” (v.1) y que se deleita en Sus mandamientos. El salmista habla de experimentar realmente una increíble prosperidad que abarca no solamente su vida, pero la de sus hijos (descendencia), su trabajo y su trato con los demás.

¿Quién no quisiera vivir de esta forma? ¡Quién se pudiera resistir a esta oferta de seguir a Dios y obedecer sus mandamientos, si se nos garantizara este tipo de prosperidad!

Sin embargo, hay todavía mejores noticias de las que este tipo de “bendiciones” pudieran ser para aquellos que creen que a través de Sus obras pudieran encontrar el agrado de Dios. Esto es realmente imposible si consideramos que no solo nuestras acciones, sino también nuestras actitudes y pensamientos revelan la verdadera condición de nuestro corazón. Las Buenas Noticias es que Otro sí vivió de esta manera en nuestro lugar y en nuestro favor, para que ahora podamos encontrar una mejor prosperidad en nuestra vida, nuestro trabajo y nuestras relaciones.

Esta prosperidad no es pasajera, sino eterna y segura. Es incalculable e incorruptible. Es una prosperidad espiritual que viene de nuestra nueva posición de unión con Cristo gracias a Su obra de gracia en la cruz del Calvario y en nuestro favor. El ahora estar “en Él” tiene implicaciones prácticas y funcionales para nosotros en el presente y para librarnos de todo aquello que ata nuestro corazón: de aquellos deleites y afectos menores en lugar de encontrar nuestro tesoro en Dios mismo. Además aun en medio de la realidad de un mundo caído de problemas, dificultades, crisis y enfermedades, nunca más, como dice el versículo, podemos dejar de preocuparnos de malas noticias. El evangelio da firmeza a nuestro corazón al confiar en la obra de nuestro Padre celestial para con Sus hijos.

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.